Ante el creciente interés por invertir en proyectos productivos en México, Citrus Patrimonial, empresa que ha logrado posicionarse con éxito en la producción de limón persa de exportación, anunció la adquisición de nuevas tierras de cultivo en Yucatán y la emisión de certificados de participación para nuevos inversionistas.
Rodrigo Castilla, vicepresidente de la compañía, dio a conocer la compra de un terreno de 150 hectáreas denominado Jaguar 5, ubicado al sur del estado, cerca de la frontera con Quintana Roo.
Destacó que Estados Unidos se mantiene como el principal comprador de limón mexicano, al adquirir cerca del 98 por ciento de las exportaciones nacionales. A nivel global, el mercado del limón alcanza actualmente un valor aproximado de 19 mil millones de dólares, mientras que las exportaciones del producto suman 3 mil 438 millones de dólares, de los cuales 822 millones corresponden a México.
Uno de los factores que hace atractivo este cultivo es que no se trata de un producto estacional, ya que puede tener hasta 14 cortes en un periodo de 12 meses, lo que permite mantener producción constante durante todo el año.
“Si el limón está presente todo el año en el campo, no falta en la mesa de los mexicanos y además tiene una fuerte demanda internacional, se convierte en una alternativa muy atractiva para invertir a mediano y largo plazo”, explicó.
Los inversionistas que ya participan en este modelo han logrado incorporarse a un negocio global con perspectivas de crecimiento sostenido. De acuerdo con la empresa, durante los primeros 48 meses los árboles crecen y alcanzan su etapa productiva; posteriormente, a partir del mes 49, las utilidades generadas se distribuyen 65 por ciento para el inversionista y 35 por ciento para la operación, cuidado y manejo del cultivo.
Citrus Patrimonial se encarga de todo el proceso productivo, que incluye cultivo, mantenimiento, cosecha y comercialización, tanto en mercados nacionales como internacionales.
Rodrigo Castilla subrayó que el crecimiento de este modelo también impulsa el desarrollo regional, ya que la expansión de los campos de cultivo ha permitido generar 300 nuevos empleos en las comunidades locales, donde no había oportunidades de trabajo.
Por ejemplo, los trabajadores cuentan con mejores salarios, prestaciones y servicios de salud, además de horarios diseñados para proteger su bienestar, iniciando la jornada a las 6 de la mañana y concluyéndola a las 2 de la tarde, con el objetivo de evitar las horas de mayor intensidad solar.
“Con este proyecto estamos contribuyendo al desarrollo económico y social de otras regiones de Yucatán, lo que permite impulsar la economía local a través de mejores trabajos y fomentar un desarrollo más armónico en el estado, en el que durante muchos años la actividad se concentraba principalmente en Mérida, Progreso y Chichén Itzá, este último impulsado por el turismo”.


