LA REDUCCIÓN LABORAL NO ES UNA MEDIDA IMPROVISADA, SINO PARA ORGANIZAR MEJOR EL TRABAJO.

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Con la cuenta regresiva  para la  discusión sobre la reducción de la jornada laboral, el dirigente obrero Pedro Haces afirmó que  debe abordarse con seriedad, datos y visión de largo plazo. No se trata de una medida improvisada ni ideológica, sino de una transformación gradual del modelo laboral que busca equilibrar productividad, competitividad y bienestar.

Señaló que en México, la propuesta para transitar de una jornada de 48 a 40 horas semanales plantea una implementación progresiva, pensada para permitir que empresas, trabajadores y sectores productivos se adapten sin poner en riesgo el empleo formal ni la estabilidad económica.

Al fijar su posicionamiento, el también diputado federal, enumero varios aspectos que son relevancia:

Expuso que el  modelo permite:

* Dar certidumbre a las empresas.

* Evitar impactos abruptos en costos laborales.

* Proteger el empleo formal.

* Mejorar la productividad por hora trabajada

Aunque el debate tiene particularidades nacionales, México no está solo en esta discusión. Diversos países de América Latina, Europa y Asia están revisando sus modelos de tiempo de trabajo, confirmando que se trata de una tendencia global de modernización laboral, no de una ocurrencia local.

Sin embargo, aclaró que  cada país avanza a su propio ritmo. En el caso mexicano, el énfasis está en una transición responsable que tome en cuenta el tamaño de las empresas, la diversidad de sectores y la realidad del mercado laboral.

 Reducir horas no significa producir menos; significa trabajar mejor, con procesos más eficientes y mayor valor por hora.

 El legislador morenista dijo que la discusión sobre la jornada laboral se inscribe en una visión más amplia de fortalecimiento del empleo formal, el diálogo social y la estabilidad económica. Avanzar en derechos laborales con responsabilidad es parte del reto de construir un mercado de trabajo moderno y competitivo.

Finalmente sostiene que la pregunta ya no es si el modelo laboral cambiará, sino cómo se hará. La reducción gradual de la jornada representa una oportunidad para preparar a México para un nuevo esquema de trabajo que combine productividad, competitividad y calidad de vida.

 El reto es claro: planear, medir y acompañar la transición para que el cambio fortalezca al empleo formal y no genere incertidumbre. Esa es la discusión que México necesita hoy.

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