La inflación en México continuó con su tendencia a la baja durante julio de 2026, al ubicarse en su nivel más bajo en más de seis años, de acuerdo con los datos del comportamiento de los precios al consumidor.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró una desaceleración impulsada principalmente por menores presiones en algunos productos alimenticios y energéticos, lo que permitió que la inflación anual se acercara nuevamente al objetivo establecido por el Banco de México.
Durante julio, algunos productos agropecuarios registraron disminuciones en sus precios, mientras que otros servicios presentaron incrementos asociados a factores estacionales. La inflación subyacente, que excluye los productos con mayor volatilidad, mantuvo una trayectoria de moderación, aunque continúa siendo un indicador relevante para la política monetaria.
El resultado se dio en un contexto en el que el Banco de México mantiene vigilancia sobre la evolución de los precios y las condiciones económicas, luego de decidir conservar sin cambios su tasa de referencia ante la expectativa de que la inflación continúe descendiendo de manera gradual.
La reducción en la inflación representa una menor presión sobre el aumento de precios para los consumidores; sin embargo, las autoridades monetarias han señalado que persisten riesgos que podrían modificar la trayectoria, como factores externos y variaciones en los costos internacionales.



