Redes sociales enfrentan juicios en EE.UU. por daños a la salud mental infantil

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Las principales plataformas digitales, entre ellas Meta, TikTok y YouTube, enfrentan juicios federales y estatales en Estados Unidos por presuntos daños a la salud mental de menores. Los procesos, impulsados por familias, distritos escolares y gobiernos locales, buscan responsabilizar a las compañías por decisiones de diseño que, según los demandantes, fomentan la adicción y exponen a los jóvenes a riesgos como depresión, trastornos alimentarios y explotación sexual.

En Los Ángeles se desarrolla un caso histórico contra Meta y YouTube, donde se evalúa si las plataformas son responsables de la adicción generada en adolescentes. El proceso incluye testimonios como el de Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, quien defendió las políticas de restricción de edad y negó que sus productos sean adictivos. Este juicio es considerado un “bellwether”, es decir, un caso de referencia para determinar cómo podrían resolverse miles de demandas similares.

En Nuevo México, el fiscal general Raúl Torrez encabeza un juicio contra Meta por supuesta explotación sexual de menores. La acusación se basa en pruebas obtenidas al hacerse pasar por adolescentes en redes sociales, donde se documentaron solicitudes de carácter sexual. Los demandantes exigen mayor verificación de edad, cambios en algoritmos y medidas más estrictas contra actores malintencionados.

Además, un litigio multidistrital programado para el verano en Oakland, California, enfrentará a seis distritos escolares contra varias plataformas. Los abogados comparan estos casos con los juicios contra la industria del tabaco y los opioides, argumentando que las empresas conocían los riesgos y priorizaron beneficios económicos sobre la seguridad de los menores.

Los fallos podrían tardar años en resolverse debido a apelaciones y negociaciones, mientras que la regulación tecnológica en Estados Unidos avanza lentamente en comparación con otras regiones como Europa y Australia. Analistas advierten que, de prosperar las demandas, las redes sociales podrían enfrentar altos costos legales, cambios en sus operaciones y pérdida de usuarios.

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