Irán celebró este miércoles el 47 aniversario de la Revolución Islámica en uno de sus momentos más bajos, tras la violencia contra las protestas en enero y en medio de las amenazas militares de Estados Unidos, que estudia el envío de un segundo portaaviones al golfo Pérsico.
Miles de personas se echaron a las calles en docenas de ciudades de todo el país entre gritos de “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Trump” en unas marchas estatales con las que la República Islámica busca mostrar que cuenta con apoyo popular.
En la plaza Azadi de Teherán familias se fotografiaban frente a misiles iraníes y admiraban los restos de supuestos drones israelíes derribados en la guerra de junio entre Irán e Israel, en medio de banderas del país persa y retratos del líder supremo de Irán, Ali Jameneí.
Todo ello en un ambiente festivo en contraposición con los problemas que arrastra la República Islámica tras la muerte de miles de personas en la represión de las protestas, la amenaza de un ataque estadounidense, con una declinante economía y escasez de electricidad y agua.
“Irán seguirá resistiendo todas las amenazas como lo ha hecho durante todos estos 47 años”, dijo Taranom Abedi, en la concentración en la plaza Azadi de Teherán.
