Al menos 13 aerolíneas han suspendido operaciones en México durante las últimas dos décadas, reflejando los desafíos financieros, operativos y regulatorios que enfrenta la industria aérea nacional.
Desde 2005, compañías de distintos tamaños han desaparecido del mercado debido a una combinación de crisis financieras, adeudos fiscales, problemas operativos, errores estratégicos y cambios en el entorno económico que han puesto a prueba la viabilidad de sus modelos de negocio.
La más reciente en enfrentar esta situación es Grupo Aéreo Monterrey, mejor conocida como Magnicharters, que suspendió operaciones debido a problemas de insolvencia y falta de liquidez para cumplir con sus obligaciones laborales.
De acuerdo con la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur), Magnicharters mantiene una deuda cercana a los 150 millones de pesos con agencias de viajes por paquetes turísticos no cumplidos.
Por ello, la compañía solicitó un concurso mercantil con el objetivo de reestructurar sus adeudos con acreedores y eventualmente retomar operaciones. Sin embargo, aún enfrenta el riesgo de ser declarada en quiebra si no logra encontrar una solución financiera.
Interjet y Aeromar, los casos más recientes
Otros casos que se suman a esta situación son los de Interjet y Aeromar, dos aerolíneas que terminaron en quiebra y que reflejan los desafíos que enfrenta el sector para mantener operaciones sostenibles en un entorno altamente competitivo.
Interjet, fundada por el empresario Miguel Alemán Magnani, inició operaciones en diciembre de 2005 bajo un modelo de bajo costo. Sin embargo, con el paso de los años adoptó una estrategia híbrida que combinaba características de las aerolíneas tradicionales con servicios propios de las compañías de bajo costo.
Esta decisión, sumada a la incorporación de aviones rusos Sukhoi Superjet 100 a su flota, generó complicaciones operativas y financieras que se agravaron con la crisis provocada por la pandemia de COVID-19 en 2020.
La aerolínea suspendió operaciones en diciembre de ese año. Posteriormente, tras cambios en su estructura accionaria y un proceso de concurso mercantil iniciado en agosto de 2022, un juzgado federal la declaró en quiebra en abril de 2023.
Ese mismo año, Aeromar puso fin a 35 años de operaciones. Aunque la emergencia sanitaria aceleró su deterioro financiero, la empresa arrastraba dificultades desde años atrás, las cuales se hicieron más evidentes tras el fallido intento de capitalización encabezado por el conglomerado brasileño Synergy Group.
Actualmente, la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) y la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) continúan los procesos legales para liquidar activos de la empresa y cubrir parte de los adeudos pendientes con los trabajadores.
Mexicana de Aviación, una quiebra histórica
Durante años, Mexicana de Aviación fue el caso más emblemático de crisis empresarial dentro del sector aéreo mexicano.
Fundada en 1921, la aerolínea inició una nueva etapa en 2006 tras ser adquirida por el empresario Gastón Azcárraga. Sin embargo, apenas cuatro años después enfrentó una severa crisis financiera.
En 2010, cuando era la segunda aerolínea más grande del país, con más de 80 rutas nacionales y 28 internacionales, suspendió operaciones y solicitó ingresar a concurso mercantil tanto en México como en Estados Unidos.
La empresa atribuyó sus problemas al incremento de los costos laborales, la recesión económica global de 2008, el aumento en los precios de la turbosina y las pérdidas derivadas de la epidemia de influenza AH1N1.
Aunque buscó atraer inversiones por 250 millones de dólares para reestructurarse, el esfuerzo fracasó y, tras varios años de litigios, fue declarada en quiebra.
Años después, durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el Estado mexicano adquirió la marca y parte de los activos de la compañía por 815 millones de pesos.
Esto permitió el regreso de Mexicana de Aviación bajo control gubernamental, con operaciones reiniciadas en diciembre de 2023 desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Avolar, Alma y Aladia: las primeras aerolíneas víctimas de la crisis de 2008
Avolar fue considerada por muchos como la primera aerolínea de bajo costo de México. Inició operaciones en agosto de 2005 en Tijuana con planes de expandirse tanto dentro del país como hacia Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, en 2008 enfrentó diversas suspensiones por parte de las autoridades debido a adeudos fiscales millonarios. Su último vuelo se realizó en octubre de ese año, tras la cancelación de su concesión.
Una historia similar fue la de Aerolíneas Mesoamericanas, mejor conocida como Alma de México. La compañía surgió en 2006 con el empresario Carlos Peralta como principal accionista y el Aeropuerto Internacional de Guadalajara como centro de operaciones.
En menos de tres años logró construir una red de más de 18 destinos y proyectaba seguir creciendo, pero la crisis financiera internacional frustró sus planes. En noviembre de 2008 anunció la suspensión de actividades.
Los elevados precios de los combustibles y la depreciación del peso mexicano, derivados de la crisis económica global, también afectaron a Aladia, una aerolínea regiomontana especializada en vuelos chárter.
La empresa suspendió operaciones en octubre de 2008, apenas dos años después de iniciar actividades. Como ocurrió con otras compañías del sector, entró en concurso mercantil y posteriormente fue declarada en quiebra.
Una larga lista de aerolíneas desaparecidas
Además de las compañías mencionadas, otras aerolíneas dejaron de operar en México durante las últimas dos décadas. Entre ellas se encuentran Aviacsa, Aerocalifornia, Taesa, Líneas Aéreas Azteca, Líneas Aéreas Allegro y Aerolíneas Internacionales, que completan la lista de 13 aerolíneas que han dejado de volar desde 2005.
Ante este historial de quiebras y suspensiones, especialistas consideran necesario impulsar una política aeronáutica de largo plazo que permita definir con mayor claridad el rumbo de la industria y ordenar el mercado de acuerdo con la oferta y la demanda.
Asimismo, señalan que organismos reguladores como la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) deben adoptar una postura más preventiva y menos reactiva para identificar riesgos financieros y operativos antes de que se conviertan en crisis que comprometan la viabilidad de las aerolíneas.
La experiencia de los últimos 20 años demuestra que la sostenibilidad del transporte aéreo en México requiere una combinación de planeación estratégica, supervisión regulatoria efectiva y modelos de negocio capaces de adaptarse a los cambios del mercado.



